domingo, 2 de agosto de 2015

Esfera de consciencia

Para poder comprender la situación en la que nos encontramos es imprescindible hacernos una idea gráfica de la constitución de la esfera de consciencia. No obstante hay que advertir que es importante tener en cuenta que la representación es sobre un concepto que trasciende toda tridimensionalidad por lo que la simple intelectualización no servirá de nada.

Para su representación y para la explicación de la idea me gusta utilizar el Espíritu-esfera que contempla Luis Felipe Moyano (Nimrod de Rosario) en su obra Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea.

Imaginemos una esfera, en ella el interior representa lo positivo, el espíritu, mientras que el exterior representa lo negativo, la materia. El punto central de la esfera es el Ser y representa el origen. Su superficie está compuesta por infinitos puntos. Si las miradas de esos puntos son direccionadas hacia el interior seremos conscientes de nuestro Ser mediante el espíritu, y si las miradas están direccionadas hacia el exterior transitaremos en la materia mediante el ego y su conciencia artificial. Si TODAS las miradas estuvieran dirigidas hacia el interior no necesitaríamos manifestarnos en la materia y si en cambio todas las miradas estuvieran dirigidas hacia el exterior no tendríamos ninguna posibilidad de llegar al origen y a la consciencia de uno mismo, del Ser, por lo que en realidad NO EXISTIRÍAMOS.





Para que se de el milagro de la vida (mejor dicho: existencia) como la conocemos es imprescindible que existan miradas hacia el interior y hacia el exterior simultáneamente ya que la mirada hacia el exterior nos permite participar de la obra de la creación y esto es a su vez lo que da sentido al espíritu que nos mueve a ser parte de la creación (mirada hacia el interior). De otro modo: la creación del Ser y el espíritu carecerían de sentido sin un propósito, y en este caso el propósito es la figura de la creación de D10S.

Cuando las miradas están direccionadas hacia el interior convergen en un único punto lo que nos da consistencia y unión hasta llegar a la comprensión, sin embargo cuando las miradas se dirigen hacia el exterior tienden a separarse cada vez más haciéndonos vulnerables y fragmentándonos hasta llegar a la confusión.




El estado natural del Ser Humano es una esfera de consciencia donde todos sus puntos miren hacia el origen excepto uno que mira hacia el exterior y que es el que nos permite transitar en esta realidad material. Esa mirada al exterior es consecuencia del enlace divino del Ser a un determinado punto espacio-temporal que se da en el momento de la concepción, de la unión del espermatozoide con el óvulo. Si esa fuera la realidad presente de nuestra esfera de consciencia nosotros participaríamos de la creación sabiendo de dónde venimos, conociendo nuestro origen, y totalmente conectados con La Fuente. Pero muy a nuestro pesar esto no es así. Esta realidad dual nos ha complicado las cosas.

Nuestra esfera de consciencia, por lo general, está revertida, de forma que todos nuestros puntos miran hacia el exterior excepto uno que es el que todavía nos aferra a la vida del Ser y nos da el rasgo de humanidad. Si ese punto se revirtiera también, seríamos auténticos psicópatas que existirían sin vida, sólo como representación mental. La forma en que se llevó a cabo la reversión y sus consecuencias lo dejaré para más adelante.

La misión de todo aquel que se considere Humano es volver a ese estado natural que existía antes de producirse la reversión de la esfera de consciencia.

*Advertencia: Hay cierta información que es muy peligrosa leerla si todavía no se ha aprendido a procesar de forma cuántica la información, a separar objeto/sujeto y el grano de la paja. Así lo considero de las obras de Nimrod de Rosario. Hay infinidad de sabiduría, pero sin prudencia puede desvirtuar y hacer peligrosos esos conocimientos consiguiendo justo lo contrario y engrandeciendo nuestro ego. A modo de consejo os invito a que tengáis siempre presente que el Ser siempre se encuentra en la simpleza.