lunes, 8 de febrero de 2016

La hora del Artista


El magnífico Arte de crear, ¿no es eso el placer verdadero de la vida? Relajarte, superar el umbral, y plasmar en tu existencia aquello que proviene del viento.  El Arte consiste en dar vida a lo muerto. Saber sacar de la nimiedad todos aquellos matices, gradaciones, haciéndolos cobrar vida propia. Inmiscuirte en las profundidades de lo ordinario y sacar los tesoros más recónditos y escondidos y hacerlos brillar con luz propia. Es el momento de estar tú mismo contigo, despersonalizado, en el reconocido e identitario anonimato del que ES. El inspector gadget se enfunda el traje y a la acción. ¿Qué encontraremos esta vez en el fondo el pozo?. Hay que ser cuidadosos, todo puede ser de calidad insospechada, nada puede obviarse, todo debe ser minuciosamente inspeccionado, nunca sabemos cuan valor puede tener lo que descubrimos cuando el Sol lo alumbre.


Recuerdo de pequeño con los primos cuando en casa de mi abuela cogíamos todos los potingues que veíamos, geles, cosmética, productos de limpieza, agua estancada en las macetas,etc... y creábamos la pócima secreta. Sabíamos la cantidad exacta de cada líquido, apelábamos a la intuición, a veces discrepábamos sobre la cantidad pero siempre llegábamos a un consenso y siempre salía la receta perfecta. Cada fin de semana la pócima era distinta porque distinto era el momento y por tanto las circunstancias cambiaban las necesidades del producto final. Unas veces era verdoso, otras azul, otras rojizo, unas veces tenía que ser más espeso, otras más ligero, unas veces había que agitarlo más y otras menos según la cantidad de espuma que fuera necesaria. Había que adecuarlo a las necesidades del momento y eso requería, en primer lugar, una fase intelectual, una labor previa de inspección, luego un debate y diversas consultas informativas, y finalmente la fase de ejecución dónde se reunía todo lo necesaria y se procedía a la mezcla. Una vez finalizado, se lanzaba por la tubería, y corríamos abajo para ver como caía. La tubería quedó libre de impurezas. Hacíamos un gran trabajo. La abuela se cabreaba y gritaba ¡ AHORA LO LIMPIÁIS !. Dejábamos de ser expertos en pócimas secretas, terminaba el juego, ahora sólo era un potingue asqueroso y nosotros sólo unos niños con deseo de convertirnos en otra cosa, pero eso más tarde, en el próximo juego.

Dentro de nosotros hay infinidad de riquezas y posibilidades, sólo hay que encontrar ese niño alquimista perdido en las profundidades de nuestro Ser. Ahora estoy aquí disfrutando de una hora libre, una pipa, un buen tabaco, una infusión rooibos, un blues de youtube, muchas ideas y pensamientos y un nuevo documento de openoffice. Soy consciente del momento, y es tan rico en posibilidades, existen tantísimas combinaciones con esas variables, que es emocionante vivirlo y dejarte llevar fundiéndote en creador y creado, dejando al Ser componer la melodía de esta hora.

Pudieron ser millones de cosas, pero fue esta. Y esta es mi patente, este fue mi juego en esta hora, una fabulosa hora, de recuerdos, de añoranza, de especialista en pócimas, de reconocimiento, de director de orquesta, de catador de sabores, de filósofo, de humano, de escritor, de arquitecto de humos, de sentir la presencia, de Vivir. Como decía un antiguo profesor mío: “Acabose la clase”. Y a otra cosa mariposa. Ha sido la hora del Artista. Ahora toca extender esa hora a cada paso de nuestra existencia. El gran juego de la Vida, tan rico en posibilidades y tantas obras por sacar de las profundidades...